jueves, 12 de julio de 2012

DÍA 12: JOTAS ANTE LA HORNACINA EN LA CUESTA DE SANTO DOMINGO








Como es tradicional, el día 12 de julio de cada año, le cantamos a San Fermín en la hornacina de la cuesta de Santo Domingo un par de jotas alusivas al encierro y en presencia de cientos de corredores que unos minutos más tarde emprenden la carrera ya con los astados en danza.




Allí, como todos los años estaba nuestro admirado y excelente corredor Juan Pedro Lecuona, que con emoción le rezó al santo y besó su medalla repetidas veces.




Lo demás lo hicimos entre Javier Carricas a la guitarra, Javier Zabalza al laúd y quien escribe, Ángel Inda a la bandurria. Los joteros de postín son siempre por arriba José Luis del Cerro y haciendo el dúo Tomás Rípodas, que aparecen en las imágenes que ofrecemos a continuación.
Antes u después de la faena un buen caldico mojado (es decir con una chorrotada de Jerez), que entra como un suspiro.

CARTA DE UN CHICO DE CHIVA QUE MERECE SER ENMARCADA

No creo faltar a la confidencialidad si me permito la licencia de publicar esta carta que acabo de recibir a través del correo electrónico de un chico que va a cumplir 18 años con quien he mantenido correspondencia, intercambio de discos, despedidas afectuosas y que no pudo estar aquí en la reciente Concentración de Rondallas y que al que eché de menos. Él mismo lo explica todo y me va a disculpar, seguro, el que dé a conocer tan nobles sentimientos a una edad en que muchos otros jóvenes piensan de diferente manera que él. Así que, querido Gabi, va por ti porque has producido en mí un gran alivio en fechas tan tristes por los episodios sufridos de la pérdida de mi pobre hijo en plenos Sanfermines hace 17 años, que nunca son muchos.

Gabriel va a cumplir 18 años
  

Querido Ángel:
Hoy le envío este e-mail después de que hace varios meses le prometí uno, pero tuve una etapa difícil de mi vida, propio de la adolescencia. Tras ésta decidí centrarme en cuerpo y alma a los estudios ya que debía acabar bachillerato y realizar el selectivo. Y la verdad aprobé ambas cosas. De hecho ya estoy matriculado en la carrera de veterinaria en la Universidad Católica de Valencia. Y después me centré en la música, ya sabe como le he dicho muchas veces, que la orquesta y la guitarra son una gran parte de mi vida. También este año soy clavario de San Roque y por consiguiente del "Torico" de la Cuerda.

Gabi es el 2º por la izquierda con su Peña Taurina

Hoy, tras levantarme como cada mañana me fui a la tele a ver los Sanfermines, cosa que llevo haciendo desde que tengo memoria, mi pasión por estas fiestas tan tradicionales es conocida, sobre todo por mi madre, recuerdo la jota "No te vayas de Navarra". Yo todavía estoy esperando poder ir a Pamplona, ya que no pude estar junto con mi Orquesta porque era mi presentación como clavario del torico. Mis compañeros y usted, gracias a su maravilloso blog, me han retransmitido lo vivido ese fin de semana en Pamplona. A mí también me hubiera gustado recorrer la cuesta de Santo Domingo, la famosa calle Estafeta, ver el Museo del Encierro, y lo más especial. me hubiera gustado estar en el concierto, en el Gayarre. Me gustaría ser yo quien transmitiera lo vivido y haberlo visto de cerca.

Nustro amigo Gabi al fondo de la imagen

Anoche llegaba del ensayo, tarde, cansado tras un día de verano a más de treinta grados de temperatura. Como cada día que llego de ensayar dejo mi guitarra en el mismo rincón de mi habitación, donde ella siempre siempre me espera. Sobre mi escritorio encontré un póster, un pañuelo rojo y la figurica de una chica vestida de pamplonica. Para mi sorpresa, Estrella, mi querida presidenta, me había traído de Pamplona un cartel de los Sanfermines de este año 2012 el cual enseguida situé entre algunas fotos y la ampliación de una antigua del Torico de la Cuerda de Chiva en la cual sale mi abuelo cuando tenía mi edad unos 17 años. La pamplonica la situé en mi estantería para que todo el mundo pueda verla junto con el pañuelo rojo de su rondalla, venido desde tierras navarricas.
Desde aquí le doy las gracias por ese pañuelo. Es un gran regalo. Desde el primer momento que lo tuve en mis manos le dije a mi madre: "este año correré el torico con él". Sé que debo llevar el pañuelo con el bordado de la clavaría también pero quiero llevar ese pañuelo y, querido Ángel, dé por hecho que lo llevaré. Ha sido para mi como un regalo adelantado de cumpleaños ya que el lunes que viene cumpliré la mayoría de edad.
Estudia, toca la guitarra, tiene mil ilusiones...y piensa.
Hoy como cada día entré en su blog, para leer los artículos y las noticias que usted con tanto esfuerzo y tanto cariño transmite. Me encontré con una nueva entrada en la cuál usted recordaba a su hijo y la verdad dicha entrada me produjo mucho sentimiento. Me ha emocionado muchísimo. Me gustaría darle las gracias por ser como es y por el sentimiento con el que cuenta todo. Por último, antes de despedirme, me gustaría recordar el abrazo que usted me dio la noche que nos despedimos. Fue muy importante para mí que alguien demostrara tanto cariño a mí y a mi orquesta.
Te espero por Pamplona como veterinario...
Me despido con brevedad, porque sinceramente espero verle muy pronto o al menos recibir noticias suyas.
Un fuerte abrazo.
Gabriel Hernández Muedra


DESDE CHIVA LO CORROBORAN

Hola, Ángel:

Como todos los días he leído tu Blog. A  resultas de su carta te diré que Gabriel es un chico magnífico. Yo le quiero mucho y a sus padres también.
Cuando siguiendo a mi hijo pequeño Alberto entré en esta Asociación, encontré cosas muy grandes que han aportado mucho a mi vida. Muchos momentos y situaciones gratas. Pero de lo que estoy más satisfecha es del convencimiento  de que es el mejor entorno para que un hijo madure. Yo de eso estoy muy tranquila con mi hijo. La música le ha aportado comprensión lectora, atención, memorización...Esto en el aspecto lectivo. Pero en el educacional está en el mejor grupo porque el ejemplo de los mayores es la mejor lección práctica de educación que recibe: respeto, tolerancia... No les echo flores, de verdad, pues nunca se lo he dicho. Yo encontré la música y estoy intentando tocar ese maravilloso instrumento que es la bandurria. Pero también encontré a dos personas a las que considero mis mejores amigos y que son los padres de Gabriel.
Y te encontré a ti, que observándote, me has enseñado a ver la vida de otra manera. Todas las mañanas veo el encierro y hoy he podido comprobar quiénes estaban corriendo. Mis ojos se abren como platos para intentar ver entre tanta gente a personas conocidas, que nos fueron presentadas en Pamplona. Y así ha sido. Les reconozco con satisfacción.
Tengo la ilusión de que nuestros hijos vean en un próximo viaje todo lo que yo he visto en Pamplona
Besos, Estrella (Presidenta Orquesta de Chiva)

 

miércoles, 11 de julio de 2012

LA CARRERA DE JUAN PEDRO LECUONA EN EL 5º ENCIERRO DE LA FERIA DE SAN FERMÍN

Juampe Lecuona, con camiseta amarilla el 1º de la izquierda

La cámara no engaña: Juan Pedro Lecuona, con su camiseta amarilla y rayas azules en los hombros de la marca deportiva "Joma", ha realizado esta mañana en el 5º encierro de la Feria de San Fermín una espectacular e impecable carrera desde la Estafeta a la Plaza, siempre pegado a los astados de la gandería de Fuente Ymbro.








HOY HACE 17 AÑOS QUE ENTERRÉ A MI HIJO JORGE VESTIDO DE PAMPLONICA

Sólo el tiempo cura las heridas pero el corazón acusa los zarpazos crueles del destino, que un día se llevó a mi hijo Jorge,  que habìa pasado la noche tan feliz en Antoniutti y cuando volvía a casa a dormir en su moto, el sueño le gastó una mala pasada y dejó su vida en la carretera con sólo 19 años de edad, vestido de pamplonica. En su memoria me permito ofrecer este escrito que a modo de desahogo hice entonces.


(Este Reportaje fue escrito en el mes de Julio de 1995 y emitido en ONDA CERO RADIO el 29 de Septiembre de1995, como único trabajo seleccionado del Concurso Periodístico Internacional “San Fermín” de aquel año)

Jorge, entonces compañero de Patxi Puñal en la Girling

SANFERMINES PARA SIEMPRE

Decía Javier Chourraut, Alcalde de Pamplona, al hacer balance de las fiestas 1995 que “la tragedia forma parte de la esencia del encierro”. El escritor tudelano José María Iribarren en 1970 vio en la cogida al torero Rafael Ortega “el contraste brutal entre la fiesta y la tragedia, el duro cara y cruz de la vida y la muerte, cuando el toro le hundió su cuerno izquierdo en la entrepierna, lo alzó ¡espontáneamente!, galopó algunos metros, llevándolo ensartado y se lo sacudió”. Los Sanfermines prolongaron ese tinte trágico las siguientes horas del encierro cuando el día 10, en el ecuador de la fiesta, mi hijo Jorge volvía a casa a reponer fuerzas. Algún problema mecánico de su ciclomotor, el cansancio, el sueño..., en pocos segundos, provocaron una colisión contra un camión trailer, tan grande que justo cabía en su carril, empitonándole con el faro y lanzándolo mortalmente contra el andén, segando su joven vida.

“Mamá, me quedan dos días de vacaciones y los quiero disfrutar a tope en Sanfermines”, había pedido pues el día 10 estrenaba un nuevo contrato de trabajo por lo que estaba radiante de felicidad.
“Jorge, disfruta al máximo pero con cuidado”, le había dicho su madre en presencia de una vecina, que le restó importancia con un “chica, todas las madres sois iguales. Deja al chaval que disfrute sus primeros Sanfermines como mocico”.

           Ese día 10 me levanté como todos los anteriores a radiar el encierro en la curva de Telefónica. Desayunamos todos los compañeros de Onda Cero en el Kiosko de la Plaza del Castillo, comentando las incidencias del mismo pues nos había salido bordado. Alargamos la charla cuando el sol brilla en las camisas blancas y en los  pañuelos rojos. De allí a casa, a juntarme con la familia. Jorge, cosa rara, no había vuelto como todos los días. Se levantó su madre y fue derecha a su habitación antes de darme los buenos días.”Jorge no ha vuelto y no va a venir más”. Ese negro presentimiento que tantas madres llevan en su cuerpo en los días de San Fermín desde el disparo del chupinazo.

Al rato sonó el telefonillo del portal y sentí la taquicardia del temor por la noticia. En pocos segundos me desplacé al lugar del accidente donde me tocó consolar al camionero de Híjar que lloraba amargamente tras hacer lo imposible por evitar la fatal colisión. Me llevaron en el coche de la patrulla foral al Instituto Anatómico Forense para reconocer a mi pobre hijo. La impresión fue tremenda, llena de contrastes. Su rostro había recibido el impacto implacable del violento choque. Pero su cuerpo, vestido de pamplonica, irradiaba juventud, vida, frescura. “Este cuerpo atlético, precioso, no puede quedar así”, me dije al tiempo que le daba, con el corazón partido por el dolor, el último beso en su frente ensangrentada a modo de despedida para siempre de todos sus seres queridos. Llamé a la Clínica Universitaria e hice donación de todos sus órganos. Enseguida me manifestaron que iban a aprovechar sus córneas y huesos, lo que me produjo una sensación de esperanza y dulce sosiego. Al mismo tiempo di orden para que nadie más de la familia tratara de verlo para que la imagen de Jorge fuera risueña, juvenil y alegre, como todos le conocíamos. El batacazo, el fuerte “shock” sólo para mí, que ya era bastante.

“La muerte tiene diez mil puertas distintas para que cada hombre encuentre su salida”, decía John Webster. Mientras en la presa Tondoa de Huarte, nuestro pueblo natal, el agua del Arga bajaba tan clara como la luz y el sol quemaba los árboles que dan sombra a la orilla del río donde tantas veces se había zambullido Jorge, muy cerquita, al otro lado, dejaba su vida en la carretera. Un paraje de Olloqui batido por el sol que asomaba con fuerza por encima del Monte Urbi con un cielo alto y fuerte calor. Siempre se había preguntado Jorge cómo terminaría la historia de su vida. Bueno, pues, ése fue el último capítulo: a los 19 años en una mañana de San Fermín.

La doctora Esther Aspiazu Zubizarreta dejó escrito en su informe como médico forense: “Se toma muestra de sangre y se envía al Servicio de Bioquímica del Hospital de Navarra para determinación de alcoholemia y la cifra de alcohol en sangre es 0,39 gr./l., lo cual debe considerarse insignificante”. Tras pasar toda la noche disfrutando de las fiestas de San Fermín había dado en el control el equivalente a un botellín de cerveza. Jorge amaba la vida y le gustaba jugar con la muerte en todas sus manifestaciones deportivas, pues no le tenía miedo al miedo.

“La dignidad que buscamos en la muerte hemos de hallarla en el arte de vivir una existencia lo más plena posible. La muerte de cada uno de nosotros será tan singular como el propio rostro que mostramos al mundo a lo largo de nuestra vida”, leía en “Reflexiones sobre el último capítulo de la vida” de Sherwin B. Nuland. José Mª Iribarren lo dejó escrito: “Los Sanfermines tienen tantas facetas: dramáticas, festivas, callejeras, musicales, taurinas...”

           En este pentagrama sanferminero, la melodía no podía ser más desgarradora y brutal en plena fiesta: la existencia de Jorge había sido plena de felicidad hasta ese momento. Llevaba la felicidad en el rostro hasta su posible error con la motocicleta. Los errores hieren, el último mata.

        Atrás quedaba su gran ilusión: el puesto de trabajo que se había ganado a pulso en la empresa Lucas Girling y que le había ayudado a realizarse como un joven maduro. Había superado el gran escollo de merecer un trabajo acorde con su formación profesional en Salesianos.

        Su pandilla de amigos, que habían desayunado con él como todos los días en Villava no podían creerse el trágico suceso. “Jorge estaba feliz porque con su trabajo era un privilegiado. Nos había invitado a todos, se despidió de las fiestas diciendo que se iba a dormir porque esa noche entraba a trabajar y no pensaba subir más a Sanfermines, pues había disfrutado como nunca eso cuatro días”.

        La vida de Jorge, como la de tantos de su edad, ha sido una carrera de obstáculos como la del encierro hasta superar el callejón peligroso de la adolescencia. Jorge amaba su libertad, le gustaba ser él . Por eso escogió ser libre. Yo le había hecho un pulso muy fuerte y era el momento en que había sonado el cohete de entrada de los toros en el corral de la plaza. Había llegado a feliz término. Empezábamos a ser buenos amigos.

       Ser padre y ejercer como tal es razón suficiente para encontrarle sentido a la vida y ser feliz. Como se quiere a un hijo no se puede querer más.

       Tan necesario como el pan, voy a echar en falta el pan de su amor, del cariño, de su compañía, del diálogo constante padre-hijo...

      Todo esto lo he hablado durante muchas horas con sus amigos, la cuadrilla del monopatín, de melena larga y corazón de oro.

       Les he contado una historia china. De un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaban para condolerse con él y lamentar su desgracia, el labrador replicó: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?. Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Éste les respondió: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?”. Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?”. Una semana más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota le dejaron tranquilo. ¿Había sido buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?

      Voy a dejar a Dios decidir lo que es buena suerte y mala suerte en este trance tan amargo de estas fiestas y agradecerle esos 19 años que me ha dado de compañía de mi hijo Jorge, que se nos ha ido con el pañuelico rojo al cuello, faja en la cintura, camiseta y pantalón blanco y que se conviertan en bien para los que tanto le amábamos. Entonces compartiré en algo aquella visión mística de Juliana de Norwich de quien es la afirmación hermosa y consoladora: “Y todo estará bien, todo género de cosas estará bien”. Aunque nos desgarre el alma.

      Me viene a la mente el libro de Ernest Hemingway “Muerte en la tarde”. En este caso sería “Muerte en una mañana de Sanfermines”. El famoso escritor de la literatura norteamericana cuenta sus vivencias de la fiesta navarra y, tras 250 páginas, termina con “todo esto no es suficiente para formar un libro, pero tenía que contar algunas cosas, aunque queden todavía muchas cosas vividas para contar”.

       Algún día escribiré yo también del chupinazo de San Fermín 1995, cuando el concejal José Javier Echeverría prendió la mecha del cohete que hizo vibrar y brincar a Jorge latiendo por sus venas su sangre joven, del baile nocturno de Antoniutti, de su última ronda en el Casco Viejo con la cuadrilla del “skate y snowboard” (monopatín y esquí), de su despedida de las barracas, su cornada moral por el sueño, mucho más profunda que la de Alfonso Sola, el herido grave de ese mismo día 10 en el cuello en la bajadica del callejón por el toro de “Cebada” Sabedorito.

      Algún día escribiré por qué estuvieron dándole el último adiós los Alcaldes de Pamplona, saliente y entrante, Alfredo Jaime y Javier Chourraut, el Presidente del Gobierno de Navarra Juan Cruz Alli, el Director de Deporte y Juventud José Luis Díez o el Consejero de Educación Javier Marcotegui, directivos y jugadores de Osasuna... con una asistencia en Huarte a los funerales como no recuerdan ni los más mayores del lugar.

      “Los Sanfermines son fiestas capaces de mirar a un tiempo la luz incipiente de los anhelos y las oscuras desesperanzas del poniente”, comentaba el escritor navarro Jesús Carlos Gómez Martínez. Y añadía: “Los Sanfermines también son un reto”. En el caso de Jorge: un reto de juventud.

      El Premio Nobel Ernest Hemingway confesaba también en uno de sus últimos viajes a Pamplona que “uno no es como acaba sino como fue en el mejor momento de su vida”. Pero como decía Gómez Martínez en sus estampas literarias de la fiesta navarra “Los Sanfermines, como los buenos toreros y los grandes amores, terminan siempre demasiado pronto”.

      El camposanto de Huarte se quedó pálido, triste, en esa impresionante soledad en que quedan las plazas de toros después de la corrida con el redondel que señala el arrastre del último toro en la arena.

      Porque se puede morir también como el joven huartearra Jorge o como el universitario norteamericano Mattev Peter Tasio: de ilusión, de ganas de gozar la fiesta. Porque la tragedia forma parte de la esencia de los Sanfermines. Unos”Sanfermines forever”, como rezaba la leyenda de la corona de flores comprada por los amigos de Jorge, que envolvía el féretro, que contenía su cuerpo joven, atlético, vestido de pamplonica. Abatido por una mala cornada, presa de una cogida fatal. Justo a media mañana. Cuando salían las charangas de música de la Plaza Consistorial, Plaza San Francisco y Recoletas. Cuando la banda municipal de Valtierra daba un concierto en los Jardines de la Taconera y los Hermanos Anoz animaban el festival de Jotas en la Plaza de los Burgos.

      La villa de Huarte, en el punto culminante de la fiesta, se quedó paralizada por el triste suceso. Mientras, en Pamplona, a seis escasos kilómetros, sonaban las chundas y bombos en un estallido de música y de color. El pueblo cebollero quedó dramatizado por la lívida lumbre del crepúsculo y los chillidos de unos pájaros que rayaban de rúbricas el aire.

      Los Sanfermines son siempre una sinfonía de contrastes. Dentro de estas enormes paradojas de la fiesta navarra, podemos apuntar una más: tres de los concelebrantes en el último adiós a Jorge, aún tuvieron tiempo de llegar al tercer toro de Sepúlveda, con divisa verde y grana, que le tocó en suerte al diestro Pedrito de Portugal, que formaba terna con José Mª Manzanares y Jesulín de Ubrique.

      Uno de los amigos de Jorge, Alberto Delgado, con un nudo en la garganta y con lágrimas de emoción contenida, susurró a modo de despedida: “Jorge siempre fue un gran amigo. Hemos estado unidos en estos Sanfermines y juntos formábamos nuestra segunda familia. En la pandilla le echaremos mucho de menos ya que su marcha, en plenas fiestas, ha dejado un hueco que nunca se podrá llenar por lo mucho que le apreciábamos. Jorge siempre estará en nuestros corazones alegre, inquieto, con unas enormes ganas de vivir. En él se entremezclaban la pasión por el deporte, el gusto por la naturaleza y el alma de aventurero. Se ha ido vestido de pamplonica. Su recuerdo, su última imagen de felicidad, seguirán siendo nuestra inspiración”.

    Jorge amaba la vida y le gustaba jugar con la muerte en todas sus vivencias juveniles. Por eso quiso celebrar su fin de la adolescencia en una noche de Sanfermines. Como el norteamericano Matthev Peter Tasio eligió los Sanfermines para festejar su licenciatura.

      La rosa más bella de mi vida me la arrancó la muerte.
      Jorge forever. Sanfermines para siempre.
                                                                                                  Angel Inda


EL APOYO DE LOS AMIGOS

Hola Ángel:

Acabo de leer el artículo que has escrito en el blog sobre el accidente y muerte de tu hijo Jorge hace 17 años, a los 19 años de edad.

Me ha impresionado mucho pues, a esa edad no debería morir nadie. Todavía le quedaban muchos años por vivir y disfrutar de la vida pero, como se suele decir: "A los buenos se los lleva Dios antes, sin saber por qué".
Además, la fecha en la que ocurrió, deja una huella más profunda pues en esos días, que se suponen de más alegría y felicidad para todos, nadie piensa que pueda suceder una desgracia de esas dimensiones.

Yo pienso que esas tragedias suceden para que, los que quedamos aquí, recapacitemos. O porque Dios quiere que realicemos alguna obra con otras personas apoyándonos en ese recuerdo tan triste que nos deja ya marcados para toda la vida.

Estoy completamente seguro de que tú, a partir de ese momento a lo largo de tu vida profesional, ya sea periodística, deportiva o musical, cuando has preparado cualquier acontecimiento, no has dejado de pensar en tu hijo y en lo orgulloso que se hubiera sentido de tener un padre tan emprendedor y tan dedicado a los demás.
Eso te ha hecho permanecer cada día más unido a él en el recuerdo.

Uniéndome a tu dolor, te envío un fuerte saludo y ... a ver si nos vemos uno de estos días.

¡Viva San Fermín! Y ... ¡Viva Jorge en los corazones de sus familiares y amigos!



Hola, Ángel:
 
Ya hace tiempo que me he acostumbrado todas las mañanas antes de venir a trabajar a leer lo que escribes en el Blog. Hoy me hubiese gustado no haberlo hecho. No puedo imaginar por dónde has pasado y de dónde sacas ese espíritu con el que haces las cosas.  Dicen que el tiempo amortigua las penas, pero ésa es tan grande............. No sé qué decirte.... En estos momentos no dejo de llorar. A  mi madre también se le murieron sus dos primeros hijos, y sacó  fuerzas para seguir adelante.
Admiro tu entereza, tu espirutu y tus ganas de luchar.
 
 

EL BOTI, BELLOSO Y LECUONA, TRES ARTISTAS CORRIENDO EL ENCIERRO


JAVIER BELLOSO, SIEMPRE CORRE EN ESTAFETA

CON SU ESTILO ELEGANTE Y DOMINANDO AL TORO


Javier Belloso, con el toro negro a la izquierda de la imagen
El encierro del día 10, que me trae muy malos recuerdos, como os contaré, ha dejado tres estampas para la hsioria del bien correr el encierro. Entre otras muchas entresacamos estas fotografias de quienes hacen de la carrera del encierro cada mañana un arte.



"EL BOTI", UN FIJO EN SANTO DOMINGO,

PEQUEÑO Y VALIENTE, 40 AÑOS CORRIENDO


El Boti, con el mejor estilo, se retira mirando



JUAN PEDRO LECUONA ENTRA AL CALLEJÓN

CON CAMISETA ROJA Y PERIÓDICO EN MANO







EL MOMENTICO DE LA PROCESIÓN

ANA PATÚS LLEVA 30 AÑOS CANTANDO CON ALFONSO ROYO EL MOMENTO MÁS EMOCIONANTE DEL DÍA 7




Hacen llorar a San Fermín y a media Navarra...




En San Fermín, en las últimas décadas, se viene hablando de “momenticos”. Aunque, como dice Juan Charrasqueado, el mejor es el que tú te encuentras, el momentico por antonomasia es el del 7 de julio a las 14:00 h. en el atrio de la catedral: los Gigantes bailan mientras repica la Campana María. La Corporación se despide del Cabildo en el atrio y regresa por las calles Curia y Mercaderes con la Alcaldesa como abanderada. Suena “El Asombro de Damasco”.


Pero tres horas antes (para ser exactos, a las 10'55), tiene lugar otro instante mágico que podríamos llamar el primer “momentico”: la procesión se detiene en la plaza del Consejo para que la Coral “Santiago” de la Chantrea cante la jota “Al Glorioso San Fermín”.
Hoy vamos a dedicar esta entrada al primer momentico: unos instantes en los que la multitud, en un silencio que se puede cortar (paradojas de los sanfermines), escucha una de las jotas más hermosas de nuestra tierra y, tras el dúo cantado por Ana Patús y Alfonso Royo, prorrumpe en un aplauso (que sirve para descargar la emoción, no siempre contenida), sin darse cuenta de que la canción continúa.



«Ofrenda a San Fermín»
(Joaquín Madurga)


Ana y Alfonso Royo

Glorioso San Fermín, venimos a cantarte
mayores y chavales con un igual sentir. (bis)
Unimos nuestras voces en un común cantar,
que sea el homenaje de nuestro amor filial.
Alegres cantad al santo sin par, con notas de alegría.
¡Excelso patrón, escucha esta voz y danos tu bendición!

Al glorioso San Fermín cantamos así:





Es la jota de tu Navarra la que hoy te reza,
la que hoy te canta.
Es la jota de tu Navarra Fermín bendito,
la que hoy te ensalza.
Es la jota de tu Navarra la que hoy te reza,
la que hoy te canta.
Con la jota de tu Navarra, va la oración del
pueblo que te ama.
Es la jota de tu Navarra la que hoy te reza,
la que hoy te canta.
Ana con su hija Natalia
Con aires de jota por san Fermín,
con tragos de bota por San Fermín.
Con gaitas, con txistus y tamboril,
el pueblo celebra su san Fermín.
Con aires de jota por san Fermín,
con gaitas, con txistus y tamboril,
El pueblo en alegre cantar,
al santo paisano quiere celebrar.



La la la...


Al glorioso San Fermín, cantamos así:
Pamplona, Navarra, la tierra te canta.
San Fermín en tu pañuelo se anuda gente del mundo entero.
Pamplona, Navarra, la tierra te canta.
Son tus fiestas arco iris, con los colores del universo.
Pamplona, Navarra, la tierra te canta.





Una breve reseña biográfica sobre su autor: Joaquín Madurga nació en Dicastillo (Navarra) el 24.01.38. Cursó sus estudios en el seminario de Pamplona. Se ordenó sacerdote en 1961. En el 63 ejerce de coadjutor en la parroquia de Santiago apostol de la Chantrea. En el 85 se retira de la pastoral y cursa estudios de composición y armonía en Madrid con el maestro Jesús Romo Raventós.


Y, a continuación, un documento del año 2001 en el que su autor, Joaquín Madurga nos cuenta el origen de la jota «Ofrenda a San Fermín»:
Joaquín Madurga


25 años de «momenticos»


Primera parte de la jota. Migueltxo Ganuza, cocinero antes que fraile.


En 1975, recién estrenada la Coral, fuimos invitados a solemnizar la misa de la ofrenda floral de los chavales en el día del Niño, dentro de los Sanfermines. Se me ocurrió que sería bonito interpretar una jota especial al santo durante la ofrenda floral. Y compuse la primera parte que canta: “Glorioso San Fermín, venimos a cantarte, mayores y chavales con un igual sentir”... y acababa con la jota a dúo: “Es la jota de tu Navarra la que hoy te reza, la que hoy te canta...”. El solista de voz blanca fue un niño: Migueltxo Ganuza, el director de la jota en estos últimos años. Gustó tanto que nos pidieron repetir al año siguiente, y en esa ocasión la cantó el mismo niño, pero esta vez acompañado por su padre, Miguel Angel Ganuza.





De cómo me libré de una multa.


Aquello resultó apoteósico y nos dijimos: ¿Por qué no cantarla para todo el pueblo en la procesión del santo del día 7? Y así fue, el 7 del 7 del 77 la interpretamos en la procesión. Se me ocurrió añadir la segunda parte, con el “Pamplona, Navarra, la tierra te canta...” como final bravo y solemne. En concreto, esta parte es la que me vino a la mente mientras subía la cuesta del Labrit con el “mini”. Y escribí sus primeras notas sobre el volante del coche en el semáforo del Edificio Singular. Luego la completé en los días siguientes. Elegimos la Plaza del Consejo como lugar desahogado, sin aglomeraciones, precisamente para animar un poco la procesión, que en aquel entonces no andaba demasiado pletórica.





¡Cuidado, Joaquín, con el corazón!
Cuando, a los años, volví una vez para dirigirla, me impresionó de tal manera el gentío asistente que la emoción estuvo a punto de jugarme una mala pasada. Así que decidí no volver, para no tentar a la suerte de mi maltrecho corazón. Estos últimos años me he conformado con escucharla por radio, ver la breve reseña de la televisión y leer la crónica de los periódicos. Por cierto, casi nunca aparecía el nombre del autor. Y para una vez que se me citó, se equivocaron y decían: "La jota de Madariaga me pone el vello de punta”. Después de mi marcha, la jota fue dirigida unos años por Lourdes González y posteriormente por el citado Migueltxo Ganuza. El solista masculino ha sido siempre Alfonso Royo, “el jotero”, de voz y estilo inigualable. La solista femenina fue, los primeros años, mi hermana Nieves y, luego, hasta hoy, Ana Patús. Mención especial merece Nicolás Echeverri -”el bombero”- verdadero artífice e impulsor de que la jota se haya mantenido durante estos 25 años.

martes, 10 de julio de 2012

EL GRUPO "GRACIA NAVARRA" EN TODOS LOS FRENTES SANFERMINEROS

Empezamos el 6 de julio en el Centro Psiquiátrico San José de Barañáin como es tradicional, alegrando la víspera de San Fermín a los internos con problemas metales que pasaron la tarde muy entretenidos.

Los hermanos Javier y María Del Castillo no faltaron



Ayer fue la Residencia Geriátrica La Vaguada la que albergó a la Escuela de Jotas de Pamplona, que dirige Elena Leache y a la que acompaña la Rondalla Ecos del Arga.
Para hoy también hay una agenda densa en actividades del grupo folclórico navarro. Veamos:



Marta Pedrosa, con fuerza y temple


Martes, día 10 de Julio:

- A las 13,30 en el Casino de la Plaza del Castillo

- A las 18 horas Ronda Jotera con salida de la Plaza Consistorial.



Canta Naroa su jotica de turno cada día mejor

Miércoles, día 11 de Julio:

- A las 11 Ofrenda Floral en el Rincón de la Aduana

- A las 13,30 participación en "Rondallas en la calle" frente a la Peña Mutilzarra







Esta vez faltò Javier Zabalza por compromiso familiar

Jueves, día 12 de Julio:


La pandereta a la hota y al zortziko le va bien

Elena Leache presentando al grupo, uno por uno

Canta Esther, de Ansoáin,  "La Calandria"



- Hacia las 7,40 de la mañana como es tradicional, momento previo al encierro, Javier Carricas, Javier Zabalza y Ángel Inda Inda, frente a la hornacina de San Fermín en la Cuesta de Santo Domingo interpretación de dos jotas vibrantes a dúo, alusivas al encierro.



Joteros y acompañantes el día 12 antes del encierro


Viernes, día 13 de Julio:

-A  las 13,30 en El Bosquecillo, recital de Jotas y estampas navarras